Sínodo de Amazonia ¿ Y ahora qué?
- monsieurcalgues75

- 3 nov 2019
- 4 Min. de lectura
Actualizado: 24 may 2020

No sé porque, me inflijo estas penitencias. Pero aquí estoy, una mañana de domingo, de temperatura agradable y soleada, sentado ante una larga jarra de espumeante cerveza y un cigarro, nicaragüense esta vez, que con su espeso humo azul, hace las veces de incensario, para alejar los demonios que temo se acumulen a mi alrededor, si loco de mí, me atrevo a pronunciar 3 veces, el nombre del responsable del desaguisado que tengo entre mis manos: Bergoglio, Bergoglio…
Han sido 120 puntos de lectura insufrible, de lenguaje inclusivo, seguramente por no hacer de menos a las “madres sinodales”; de panteísmo de parvulario, feminismo de pancarta morada, veganismo (llevo un rato riéndome solo porque el corrector propone vaginismo por veganismo y me parece lo más acertado que voy a ver hoy. Sí, soy así, quererme), ecocatastrofismo de película de sobremesa, con fuegos, volcanes, terremotos, niños, perros y mucho drama. Con un malo, muy malo, de esos de película de careta de jockey, motosierra y chica con piernas de chicle y muy chillona. Un malo con peluca rubia llamado capitalismo, culpable único, del cambio climático, como si los países comunistas soltaran por las bocas de las chimeneas de sus industrias (los que aún tienen alguna) chorros de perfumados e inclusivos arcoíris. Todo esto, aderezado con la sal de todas las salsas, un poquito o mejor un “muchito”, de activismo marxista, en la onda del llamado socialismo del siglo XXI; solidario, indigenista y defensor de la desaparición de las fronteras, para que las zigueñas y solo ellas, porque parece ser que los zigueños no migran, puedan ir donde les plazca. Menos al Vaticano, claro, no vaya a ser que rompan algo allí y les suban el seguro, que bien pensado debe ser una pasta. Y siempre que esta frontera, no la defienda un alto muro con las ametralladoras apuntando hacia dentro, al estilo del arcángel san Miguel, con su tizona llameante pero que en lugar de ejercer el derecho de admisión, impida salir del local sin pagar las copas (no las van a pagar ellos, claro). Porque la pobreza amigos, si eres comunista, es siempre culpa de otros, y en este caso, han recurrido, como no, a un viejo chivo expiatorio: España y su Leyenda Negra. Así que españolito que hoy estás sentado en tu sofá viendo la televisión, debes ser consciente de que, si hay pobreza entre los pueblos amazónicos, es culpa tuya, y no de los criollos, pijos y socialistas, que les gobiernan hace 300 años.
En fin, que al final, lo que realmente nos queda a los católicos, lo seamos mucho o poco, y siempre que no seas uno de esos “papólatras” (católicos de cerebro cerrado y esfínter dilatado), siempre en primer tiempo de saludo a todo cuanto venga del Vaticano, ya sea la entronización de la Pachamama en lugar de la Virgen María o el fin del celibato para los presbíteros. Nos queda, decía, decidir que hacemos ahora. Porque en efecto, el Viri Probati, va a ser aprobado, lo mismo que el diaconado para mujeres. La maniobra del innombrable, para satisfacer a los que con Helmut Schueller a la cabeza, desde tierras germanas, tan faltas de civilización hoy como en tiempos de Tácito, presionaban amenazando con un cisma, para alcanzar lo mismo (¿algún día dejará de desembocar el Rin en el Tíber?) ha sido evidente. Si pides, la supresión del celibato, en Austria, o eres un salido o un mal cura. Pero si lo haces para el Amazonas, tierra de misión, donde viven los buenos salvajes de Rousseau, viviendo las bienaventuranzas, ¿quién va a ser el cabrón que se va a negar, a que puedan tener sacramentos? Aunque uno se pregunta, ¿por qué no se pueden enviar a una parte de ese ejército de purpurados y ensotanados en distinto grado, que pululan arrastrando sus tripones, por obispados y conferencias episcopales?. Debe ser por aquello de la inculturación, que debe ser distinta, vaya usted a saber, de lo que hicieron los miles de misioneros españoles, que transcribieron los idiomas indígenas o entregaron su sangre para llevar la Buena Nueva, entre caníbales (joder con los bienaventurados), que les recibían con una cariñosa demostración de pericia con el arco.
Así, tendremos que decidir, si somos colaboracionistas, con una Iglesia, sin sustancia, vendida al modernismo teológico y su la praxis globalista, que ha gangrenado el Cuerpo Místico de Cristo o salvamos algún miembro que aún no apeste. Y cuando empecemos a ver, sacerdotes, que acudan con sus parientas a Misa de domingo. Aceptar recibir los sacramentos de sus manos, o bien, replegarnos a un catolicismo auténtico, pero de catacumba. Sea esa catacumba una congregación “X”, o un sacerdote, este sí, de probada virtud, o simplemente una comunidad de fieles, que a semejanza con los kakure Kirishitan del Japón, resistan fiados al Espíritu Santo. Porque sí, si esta es vuestra decisión, sabed que seréis también perseguidos, vilipendiados y calumniados. Esta es la gran decisión, que os dejo para esta tarde de domingo, os jodéis, es lo que hay, no haberme leído.
Las campanas de la iglesia, llaman a Misa de 12. Aunque a mi me parece que tocan a difuntos, por una Iglesia decidida a suicidarse. El cigarro se ha apagado y la cerveza espera, sin espuma y caldeada por el sol. Me levanto con dificultad, para seguir con el alma dolorida, el sonido de las campanas.
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Muy buena reflexión. Gracias por compartirla.