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15 de abril...

  • Foto del escritor: monsieurcalgues75
    monsieurcalgues75
  • 15 abr 2023
  • 2 Min. de lectura

Es curioso lo que recordamos. Dicen que el tiempo, termina extendiendo la noche de la desmemoria sobre el inmaterial espacio de lo vivido y sin embargo, hay recuerdos que como islotes en el mar del olvido, se resisten a desaparecer. Son esos recuerdos, los que a un tiempo más duelen y de los que si desapareciesen dejarían tal vacío en nuestra alma, que dejaríamos de ser nosotros.


Mañana es 15 de abril, y esa fecha me ronda el pensamiento, como una daga dispuesta a hacer sangre al menor descuido. Es curioso lo que recordamos, porque los perfiles de tu rostro, hace tiempo que se desdibujaron en la neblina del recuerdo, y tu voz, tu risa, que resonaba como campanas tañendo a gloria en mi pecho, permanece muda para mis oídos. Y sin embargo, apenas atraviesas fugaz por mi pensamiento, como una espada cortando el resuello en mi pecho- sí, todavía- recuerdo en el metraje de esta película de la vida, como en ocasiones al caminar dabas un ligero salto, como un soldado que ha perdido el paso; el color de tus pezones, como de vino joven; el temblor de tu cuerpo al llegar al orgasmo, el sabor de tu barbilla y tus manos frías.

Es curioso lo que recordamos, porque decía, mañana es 15 de abril, y hoy (el hoy de hace muchos años, pero que salva el tiempo para prenderse fresco en el recuerdo) te besé por primera vez. Descansabas sobre mis piernas con los ojos cerrados, y al besarte y abrirlos sorprendida, el verde alrededor de tus pupilas fue más intenso que estrellas fugaces cruzando el cielo sobre el océano. Al día siguiente, maldito día 15, emprendía otra vez la aventura, aunque dentro de mí, sabía que la auténtica aventura comenzaba con ese beso. Recuerdo, es curioso que cosas recordamos, el vestido rojo que llevaste ese día y que pasó a ser mi favorito. Recuerdo que nos vimos, en el mirador de Madrid, junto a ruinas extranjeras (y me refiero más al alarde borbónico que al templo pagano) tú recelabas de mis sentimientos, y yo no era capaz de explicarme, de hacerte saber que estaba ya completa e irremisiblemente enamorado de ti, recuerdo incluso, el banco en el que nos sentamos.


Es curioso también lo que imaginamos, pero que se clava como si de un recuerdo vivido fuese en nuestra memoria. No pasó, pero lo rememoro con tal lujo de detalles, que pareciese haber ocurrido. Otro 15 de marzo que esperaba y no llegó, tú llegando al mismo sitio, un cuarteto de cuerda tocando a Stravinski, no recuerdo la pieza, pero era triste; yo escondido de uniforme, con un anillo en el bolsillo y el pecho a punto de reventar; tu familia, los perros… Es curioso, lo que recordamos, no pasó, pero me persigue como el punto de inflexión de lo que no sucedió. Mañana es 15 de abril y evitaré pasar por un Debot hechizado con cuartetos de cuerda fantasmas.

Me hiciste poeta sin sospecharlo, y como decía Kierkegaard hay recuerdos que son una sentencia de muerte.



 
 
 

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